La voz de un pueblo

Revista Cultural La Vasija

Lectura literaria

Una lectura de los «Nuevos Cantos de Cifar», de Pablo Antonio Cuadra, publicados en 1977.

En esta lectura

Los Nuevos Cantos de Cifar de Pablo Antonio Cuadra.

¿Puede un lago guardar la memoria de todo un pueblo? ¿Pueden sus aguas, sus islas, sus tormentas y sus habitantes convertirse en un universo poético donde la naturaleza parece hablar con voz propia?

Para Pablo Antonio Cuadra (1912–2002), el Gran Lago de Nicaragua fue mucho más que un paisaje. En sus aguas encontró un territorio de mitos, experiencias humanas, presagios y personajes que dieron vida a uno de los ciclos más extraordinarios de la poesía nicaragüense: Cantos de Cifar.

En enero–marzo de 1977, la Revista del Pensamiento Centroamericano publicó seis composiciones bajo el título «Nuevos Cantos de Cifar», una muestra de la continua exploración literaria del autor en torno al lago Cocibolca y sus comunidades.

Aquellos poemas recuperaban la voz de los navegantes, la belleza misteriosa de las islas, la fuerza de las tormentas y la relación profunda entre el ser humano y la naturaleza.

Cifar: el navegante del mar dulce

Cifar es el personaje central de un universo poético construido alrededor del Gran Lago de Nicaragua.

A través de sus viajes, encuentros y experiencias, Pablo Antonio Cuadra representa la existencia de pescadores, isleños y hombres cuya vida transcurre entre las aguas, los vientos y las pequeñas embarcaciones.

Pero el lago no es únicamente el escenario de sus aventuras.

Es también una presencia que parece pensar, recordar, amenazar y revelar misterios.

En estos poemas, la geografía nicaragüense adquiere una dimensión simbólica donde lo cotidiano y lo extraordinario conviven naturalmente.

Seis Poemas, seis miradas sobre el lago

«Del Maestro de Tarca»

El primero de los poemas contiene una inquietante advertencia sobre la pepesca, un pequeño pez del lago.

A través de una imagen insólita, Cuadra transforma una criatura aparentemente insignificante en símbolo de peligro.

«La doncella»

En la isla del Güís aparece Lucía, una joven asociada a la pureza de la mañana.

Las mariposas blancas la rodean mientras se baña, y los sembradores buscan su presencia para escoger la semilla.

Es un poema donde la feminidad, la fertilidad, la luz y la naturaleza forman una misma imagen poética.

«El caballo ahogado»

Después de una tormenta, unos pescadores descubren un caballo muerto flotando sobre el lago.

Las olas mueven sus crines mientras una corona de gaviotas blancas se eleva en el viento.

La escena adquiere una dimensión solemne y misteriosa.

La muerte del animal deja de ser un acontecimiento cotidiano para convertirse en un presagio.

«La isla del encanto»

El poema nos acerca al mundo de las islas y a las historias de quienes las habitan.

En este territorio, la vida humana se encuentra rodeada de creencias, recuerdos y misterios que enriquecen el universo narrativo de Cifar.

«El cementerio de los pájaros»

Uno de los textos más desoladores del conjunto.

Un navegante llega a un islote buscando descanso, pero descubre un territorio cubierto de huesos, plumas y aves moribundas.

La naturaleza, habitualmente asociada con el canto y la belleza, aparece transformada en un paisaje de muerte.

La imagen final del cementerio del canto constituye una de las expresiones más conmovedoras de esta selección.

«Del Maestro de Tarca»

El sexto poema contiene una reflexión que resume profundamente el sentido de este universo literario:

Del Maestro de Tarca · fragmento de Pablo Antonio Cuadra

«En el rencor del Lago me parece oír la voz de un pueblo».

El Maestro de Tarca escucha en el movimiento de las aguas y el fragor de los vientos algo más que los sonidos de la naturaleza.

Escucha la experiencia colectiva de quienes viven junto al lago.

La geografía se transforma en memoria, y el paisaje adquiere una voz humana.

La continuidad de una obra extraordinaria

Los primeros poemas del ciclo de Cifar aparecieron en la revista española Papeles de Son Armadans en 1969.

En 1971 se publicó una primera edición en libro de Cantos de Cifar, que posteriormente continuó enriqueciéndose con nuevas composiciones.

La selección de 1977 documenta precisamente esa expansión del universo poético.

En 1979 apareció una edición ampliada bajo el título Cantos de Cifar y del Mar Dulce, publicada por la Academia Nicaragüense de la Lengua.

El valor de estos textos reside tanto en su belleza individual como en su contribución a una obra mayor, donde el lago Cocibolca se convierte en un territorio literario de extraordinaria profundidad.

La naturaleza como memoria de Nicaragua

En la poesía de Pablo Antonio Cuadra, los habitantes del lago no son figuras decorativas de un paisaje pintoresco.

Son personajes cuyas experiencias, sufrimientos, esperanzas y conocimientos forman parte de una visión profundamente humana del mundo.

El navegante, la doncella, los pescadores y el Maestro de Tarca representan distintas voces de una misma realidad.

Sus historias demuestran que la poesía puede descubrir dimensiones universales en la existencia de las comunidades más humildes.

En Nuevos Cantos de Cifar, la naturaleza no permanece silenciosa.

El agua recuerda.

El viento anuncia.

Las aves presagian.

Y el lago parece guardar la historia de quienes lo han recorrido durante generaciones.

En esta nueva entrega de La Biblioteca Oculta de los Textos Perdidos, Revista Cultural La Vasija recupera una valiosa publicación de 1977 que nos permite contemplar una de las dimensiones más profundas de la poesía nicaragüense.

Pablo Antonio Cuadra convirtió el Gran Lago en un territorio de memoria, misterio y revelación.

Sus poemas nos recuerdan que nuestra literatura también nace de las aguas que nos rodean, de los hombres que las navegan y de las historias que permanecen en sus orillas.

Porque en el corazón del Mar Dulce sigue resonando la voz de nuestro pueblo.

Fuentes

Pablo Antonio Cuadra, «Nuevos Cantos de Cifar».

Revista del Pensamiento Centroamericano, Vol. XXXII, N.o 154, enero–marzo de 1977, pp. 37–42.

Composición editorial: Revista Cultural La Vasija.

Redacción, recopilación y diseño: Lenin Espinoza