Cementerio
Una lectura del territorio, la intemperie y la memoria. El poema de Joaquín Pasos dialoga con la pintura de Allan Ricardo Argüello.
Un recorrido por la riqueza de nuestra tradición poética. Versos de distintas generaciones dialogan con las artes visuales para celebrar, preservar y redescubrir la poesía nicaragüense.
Una lectura del territorio, la intemperie y la memoria. El poema de Joaquín Pasos dialoga con la pintura de Allan Ricardo Argüello.
“A Phocas el campesino”, fechado en 1905, es un poema de una ternura profunda y, al mismo tiempo, de una lucidez dolorosa.
A veces, basta reconocer un lugar para que el cuerpo encuentre fuerzas donde parecía no quedarle ninguna.
El sol abrasa la tierra y la memoria.
Publicado en 1950, «Cañamazo» transforma un objeto encontrado en Bluefields en detonante de una historia imaginada.
Hay poemas que no buscan consolar al lector, sino enfrentarlo con las contradicciones más profundas de la condición humana.
Hay recuerdos que sobreviven a la noche, apariciones que habitan las antiguas casas y misterios que la memoria conserva como si todavía aguardaran una explicación.
El viaje cotidiano de una locomotora se abre al humor, la ternura y el deseo de libertad.
El verano, el paso de los años y la conciencia de la muerte en la voz de Fernando Silva.
«Entre la niebla» construye, desde una escritura contenida y sensorial, un territorio donde deseo, ausencia, cuerpo y memoria se confunden.
En apenas seis versos, Ernesto Cardenal convierte la pérdida amorosa en una afirmación inolvidable.
En «Germinal», Santiago Argüello (1871–1940) convierte el calor en una fuerza creadora.
He contribuido a hacer a Dios; una lectura de Versos de mi Nicaragua.
Cada nombre trae su anuncio: un cisne, un lirio, una corza blanca.
La memoria personal y la ciudad se encuentran en la poesía de Mario Cajina-Vega.
A la salida de misa, la solemnidad cede ante la tos de un anciano y el bullicio de los perros.
El poema comienza con una escena aparentemente sencilla: una anciana muestra una rosa seca y descubre en sus pétalos una sabiduría que supera incluso a la de los libros.
Desde la proa de un barco, una niña enferma pregunta qué es aquella línea azul que se extiende a lo lejos.
El organillo, la bohemia y el desarraigo en un poema de Solón Argüello.
Hay palabras que permanecen tanto tiempo en el silencio que terminan convirtiéndose en ausencia.
La distancia entre la exploración espacial y el hambre de Acahualinca.
Las aves como imágenes de fuerza, belleza y elevación en la poesía de Alfonso Cortés.
Una cortina amarilla abre una mirada al sol y a la imaginación.
El amor y la sensibilidad campesina en la poesía de Octavio Robleto.
Hay silencios que no pertenecen al mundo exterior, sino a las profundidades del espíritu.
El poema de Álvaro Urtecho encuentra un diálogo visual con la pintura de Alejandro Aróstegui: memoria, ausencia y permanencia.
Una mirada irónica a las convenciones sociales y al matrimonio.
En «Noticias de Nicaragua», el poeta construye una crítica incisiva a la distancia entre el discurso patriótico y el compromiso personal.
En apenas cinco versos, Cardenal condensa una de las experiencias más profundas de la vida afectiva: la diferencia entre el ritmo de la naturaleza y la irreversibilidad del amor perdido.
El viento entra en el poema como un ave, una música y una fuerza que nadie puede encerrar.
El canto de un pájaro y la dulzura de un fruto se encuentran en la poesía de Juan de Dios Vanegas.
Con humor, ternura y la irreverencia propia de la Vanguardia, José Coronel Urtecho transforma a Tío Coyote en un héroe inesperado: solitario, perseguido, burlado y eternamente dispuesto a comenzar otra aventura.
Un acercamiento a «Perfil», de Manolo Cuadra, y a la pintura de Bayardo Gámez Montenegro que acompaña la postal.
Hay poemas en los que Nicaragua no necesita ser nombrada para hacerse presente.
En “República de poetas”, Pablo Antonio Cuadra convierte la bandera en una imagen profundamente nicaragüense: un cielo elevado sobre el mástil y un pueblo que camina con la imaginación despierta.
Una fila de cactus a la entrada del cementerio se convierte en una mano que espera.
La soledad del caminante en el poema de Lino Argüello, en diálogo con la pintura de Orlando Sobalvarro.
Hay paisajes que no solamente se contemplan: también se escuchan, se respiran y se convierten en poesía.
La segunda y última parte del poema de Rafael Montiel, acompañada por una lectura visual de Georgia O’Keeffe.
En Solo, Edwin Castro convierte una palabra cotidiana en la expresión absoluta del aislamiento.
Una entrega a la muerte atravesada por la intimidad, la memoria y la voz poética.
La amargura y la pérdida de la fe en un diálogo del poeta con su alma.
Un homenaje a David McField a través de su poema sobre la fragilidad humana, acompañado por la pintura de Leonel Vanegas.
El viento, el cuerpo y la naturaleza en la poesía de Joaquín Pasos.
Hay amores que el tiempo desvanece, nombres que se pierden en la memoria y experiencias que terminan convertidas en olvido.
Hay una valentía que no recibe medallas y se pone a prueba en la intimidad.
En “Velorio”, Fernando Silva convierte una escena comunitaria en una estampa de profunda quietud.