Wilmor López

Revista Cultural La Vasija

Semblanza

Periodismo, folclore y recopilación de la memoria cultural en la trayectoria de Wilmor López.

Wilmor López, nacido el 19 de septiembre de 1956, es periodista, investigador y folclorista nicaragüense. Durante más de cinco décadas ha recorrido, escuchado y documentado las expresiones de la cultura tradicional y popular del país. La Vasija agradece su aporte de audios inéditos de poetas nicaragüenses para Ánforas Poéticas.

Su historia cultural tiene un punto de partida particular.

En 1974, mientras viajaba de León hacia Managua, Wilmor López sufrió un grave accidente de tránsito. Durante su recuperación, que se prolongó por varias semanas, comenzó a escuchar por radio el programa El son nuestro de cada día. Aquella experiencia despertó una inquietud que terminaría convirtiéndose en una vocación: acercarse a la música, las tradiciones y las expresiones culturales que forman parte de la identidad nicaragüense.

Por entonces estudiaba Periodismo en la UNAN. A partir de aquellos años comenzó a desarrollar una labor que con el tiempo lo llevaría más allá de las redacciones y los medios de comunicación: investigar directamente en las comunidades, conversar con sus protagonistas y recopilar las manifestaciones de una cultura transmitida muchas veces de generación en generación.

Su trabajo se ha desarrollado en distintos medios de comunicación, particularmente en la radio y la televisión, desde donde ha producido y presentado espacios dedicados a la identidad nacional. Entre ellos se encuentra “Así es Nicaragua”, programa orientado a mostrar diferentes expresiones de la cultura y las tradiciones del país.

Pero quizá una de las dimensiones más importantes de su trayectoria se encuentra fuera de los estudios de radio y televisión.

Está en los caminos.

En los pueblos.

En las celebraciones.

En las canciones.

En las voces de quienes conservan una tradición.

Durante décadas, López ha realizado una labor de recopilación relacionada con mitos, leyendas, comidas tradicionales, música, danzas, celebraciones populares, personajes, compositores, toponimias y otras expresiones de la cultura nicaragüense.

Su trabajo también ha alcanzado las regiones del Caribe. Entre los materiales que ha recopilado se encuentran registros relacionados con cantos y expresiones musicales de pueblos miskitos y garífunas, contribuyendo a preservar voces y manifestaciones que forman parte de la diversidad cultural de Nicaragua.

Esa labor de recopilación también se ha convertido en producción editorial.

Entre sus trabajos se encuentran Biografías de Compositores Nicaragüenses, donde reconstruye las trayectorias de importantes autores de nuestra música; Toponimias Nicaragüenses, obra dedicada a recopilar y estudiar nombres y vocablos vinculados con los territorios y las lenguas originarias; y Nicaragua, Fuerza de Identidad y Tradición, un amplio recorrido visual y documental por diferentes expresiones de la cultura popular del país.

A estas publicaciones se suman los volúmenes de Ensayos Históricos y Culturales, donde convergen investigaciones, entrevistas, tradiciones, personajes y distintos aspectos de la memoria cultural nicaragüense.

También ha participado en proyectos de recopilación y divulgación relacionados con El Güegüense, una de las expresiones fundamentales del teatro popular y mestizo de Nicaragua y Mesoamérica.

Y hay una dimensión particularmente significativa en su trabajo: la gastronomía.

En El Tiangue del Maíz, la comida tradicional aparece no simplemente como una colección de recetas, sino como parte de una memoria cultural. Los alimentos, las formas de preparación y los conocimientos transmitidos entre generaciones se convierten también en documentos de identidad.

Porque para comprender un país no basta con conocer sus acontecimientos históricos.

También hay que escuchar sus canciones.

Conocer sus palabras.

Reconocer sus comidas.

Preguntar por el origen de los nombres de sus pueblos.

Observar sus fiestas.

Escuchar a quienes todavía recuerdan.

Y es precisamente en ese territorio donde se encuentra buena parte de la labor de Wilmor López.

Su trabajo ha contribuido a convertir expresiones de la vida cotidiana en documentos de memoria colectiva.

Una canción que pudo haberse perdido.

Una receta transmitida dentro de una familia.

El nombre antiguo de un lugar.

La historia de un compositor.

Una danza.

Una leyenda.

Una fotografía.

Una voz.

Todo puede convertirse en patrimonio cuando existe alguien dispuesto a recogerlo, estudiarlo y transmitirlo.

A lo largo de su trayectoria, López también ha desarrollado una importante labor de investigación sobre la música nicaragüense. En sus trabajos biográficos ha recurrido a testimonios de familiares y amigos, publicaciones periódicas, libros y otras fuentes para reconstruir las vidas de compositores que forman parte de nuestra historia musical.

De esta manera, su oficio de periodista se encuentra constantemente con el del investigador.

La entrevista se convierte en documento.

El documento se convierte en memoria.

Y la memoria encuentra nuevamente su camino hacia las nuevas generaciones.

Su trayectoria también ha estado vinculada a la promoción institucional de la cultura tradicional y popular. Actualmente esta relacionado con iniciativas de rescate, documentación y promoción de las expresiones culturales nicaragüenses.

Más allá de los cargos y las publicaciones, existe una constante que atraviesa toda su trayectoria: la búsqueda de aquello que permanece en la memoria de los pueblos.

Wilmor López ha dedicado buena parte de su vida a registrar ese patrimonio que muchas veces no aparece en los grandes libros de historia, pero que sobrevive en la voz de una comunidad, en una fiesta patronal, en una canción, en una receta, en una palabra indígena o en el recuerdo de una persona.

Su obra nos recuerda que el patrimonio cultural no está únicamente en los monumentos.

También está en lo que se canta.

En lo que se cuenta.

En lo que se cocina.

En lo que se baila.

En lo que se nombra.

En lo que una generación decide transmitir a la siguiente.

Más de cinco décadas de trabajo han convertido a Wilmor López en uno de los nombres vinculados al registro y divulgación de la cultura tradicional y popular de Nicaragua.

Desde las voces de sus compositores hasta las palabras de sus pueblos; desde el maíz hasta las leyendas; desde la música hasta los nombres antiguos de nuestros territorios, su trabajo ha buscado conservar aquello que constituye una parte esencial de nuestra identidad.

Porque un pueblo también existe en la memoria de lo que cuenta, canta, cocina, nombra y celebra.

Por su extensa labor de investigación, recopilación y difusión de la cultura tradicional y popular; por su contribución a la documentación de nuestra música, nuestras tradiciones y nuestra memoria colectiva; y por haber dedicado buena parte de su vida a recoger las voces de Nicaragua, Wilmor López forma parte de nuestro PATRIMONIO VIVO.

Redacción, recopilación y diseño: Lenin Espinoza