El mercado donde solo entraban los de la misma lengua

Revista Cultural La Vasija

Microhistoria

El testimonio de Gonzalo Fernández de Oviedo sobre la lengua como criterio de acceso a los mercados indígenas.

Las fronteras lingüísticas del comercio en la Nicaragua del siglo XVI

¿Sabías que en la Nicaragua prehispánica hablar una determinada lengua podía decidir quién tenía acceso a un mercado?

En el siglo XVI, el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés describió una particular organización del comercio entre los pueblos originarios de Nicaragua.

Según su testimonio, cada comunidad principal disponía de plazas y mercados donde se intercambiaban productos y mercancías. Sin embargo, existía una restricción sorprendente: no todos podían participar libremente en aquellos espacios comerciales.

Oviedo escribió:

«No se admite en estas ferias o plazas sino los de la mesma lengua».

El mercado era mucho más que un lugar para comprar y vender.

En una región habitada por comunidades de distintas lenguas, entre ellas chorotegas, nicaraguas y chondales, la pertenencia lingüística podía funcionar como un criterio de acceso a determinados espacios de intercambio.

La lengua no solamente permitía comunicarse: también identificaba a quienes compartían vínculos culturales y comunitarios.

Pero el testimonio de Oviedo contiene un aspecto todavía más inquietante.

El cronista menciona que personas de otros grupos podían ser llevadas a aquellas plazas para ser vendidas como esclavas. También hace referencia a la antropofagia, una afirmación que debe interpretarse con especial cautela, pues las crónicas coloniales recurrieron frecuentemente a estas descripciones al representar a los pueblos indígenas.

No podemos concluir que cualquier extranjero fuera capturado simplemente por intentar ingresar a un mercado.

¿Qué nos revela este testimonio?

Que las actividades comerciales de las sociedades originarias estaban vinculadas a formas de organización social, pertenencia colectiva y diferenciación cultural.

Las plazas eran centros de intercambio económico, pero también podían reflejar las relaciones, restricciones y tensiones existentes entre distintas comunidades.

La descripción de Oviedo nos permite descubrir una dimensión poco conocida de la historia económica de Nicaragua: un mundo comercial donde las fronteras no siempre estaban marcadas por montañas, ríos o caminos, sino también por las lenguas de sus habitantes.

La lengua también marcaba las fronteras del comercio.

Fuentes

Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, documentos coloniales publicados en la Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, tomo VI, n.o 1, abril de 1944, p. 9; PDF p. 9.

Ilustración: reconstrucción artística inspirada en el testimonio del cronista.

Redacción, recopilación y diseño: Lenin Espinoza