La iguana que hizo reír a un hombre durante un gran rato
Una escena de la Nicaragua de 1586 que quedó inmortalizada en una crónica.
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La iguana que hizo reír a un hombre durante un gran rato
Una escena de la Nicaragua de 1586 que quedó inmortalizada en una crónica.
El 20 de mayo de 1586, durante un recorrido por tierras nicaragüenses, ocurrió un episodio tan cotidiano como extraordinario que terminó conservándose en las páginas de la historia.
El cronista Antonio de Cibdad Real, quien documentó el viaje del comisario franciscano fray Alonso Ponce por Centroamérica, dejó constancia de una escena protagonizada por un guía indígena mientras transitaban por el camino de Condega hacia Somoto.
Aquel hombre iba a caballo cuando descubrió una iguana en el camino.
Inmediatamente se apeó, tomó el arco y las flechas que llevaba consigo y comenzó a perseguirla.
El animal se refugió entre los matorrales, pero el guía continuó buscándolo hasta encontrarlo. Finalmente, consiguió alcanzarlo con una flecha y darle muerte.
Lo verdaderamente memorable ocurrió después.
La alegría del hombre fue tan grande que comenzó a dar saltos de felicidad y a reír de manera incontenible.
El cronista lo describió con estas palabras:
«Fue tanto el contento de este indio por haberla así muerto, que daba saltos de gozo, y aun le dio una risa tan grande y tan de propósito, que en un gran rato nunca cesó de reír de puro contento y alegría».
¿por qué resulta tan interesante este testimonio?
Porque, a diferencia de las numerosas crónicas coloniales dedicadas a describir guerras, ceremonias religiosas, ciudades y expediciones, este pasaje conserva un instante espontáneo de la vida cotidiana.
No conocemos el nombre del guía ni sabemos exactamente por qué aquella captura le produjo tanta satisfacción. El cronista tampoco explica sus motivos: simplemente registra el episodio y la enorme alegría que presenció.
La iguana formaba parte de los animales conocidos y aprovechados como alimento en la región, pero el documento no indica qué destino tuvo el ejemplar capturado.
El verdadero valor de esta pequeña historia está en su dimensión humana.
Un indígena cuyo nombre se perdió para siempre aparece, por unos instantes, como protagonista de una escena de entusiasmo y alegría que atravesó más de cuatro siglos.
No conocemos su rostro, su edad ni su historia personal. Pero sí sabemos que aquel día, en un camino de Nicaragua, se rio durante un largo rato.
Y gracias a unas cuantas líneas escritas en el siglo XVI, todavía podemos imaginar aquella risa.
Fuente: Antonio de Cibdad Real, relación del viaje de fray Alonso Ponce por Nicaragua (1586), reproducida en CCBA, Serie Cronistas 01-08, p. 144; PDF p. 5.
La ilustración es una recreación artística basada en el episodio narrado por el cronista.
Revista Cultural La Vasija
Memoria, historia y cultura de Nicaragua.
Fuentes
Antonio de Cibdad Real, relación del viaje de fray Alonso Ponce por Nicaragua (1586), reproducida en CCBA, Serie Cronistas 01-08, p. 144