El pirata que miraba demasiado
William Dampier entre la piratería, la observación y la historia natural.
En esta lectura
William Dampier entre León, los miskitos y la historia natural
En agosto de 1685, una fuerza de 470 bucaneros en 31 canoas avanzó desde la zona de El Realejo hacia León. La ciudad fue ocupada, saqueada e incendiada. Durante la retirada, los piratas cargaron provisiones y recibieron 150 reses como parte de un rescate antes de abandonar la región.
Entre aquellos hombres viajaba uno de los personajes más contradictorios del siglo XVII: William Dampier.
Era pirata.
Pero también observaba el mundo con una curiosidad extraordinaria.
ANTES DE LEÓN, HABÍA MIRADO EL CARIBE
Dampier había conocido la costa nicaragüense desde 1679, cuando estuvo en Cabo Gracias a Dios. Posteriormente recorrió otras zonas del Caribe y dejó descripciones sobre navegación, clima, animales y comunidades indígenas.
Sus páginas registraron aspectos de las Corn Islands, la costa de Bluefields y el río Escondido.
También describió al manatí y la manera en que los miskitos lo cazaban con arpón, demostrando un conocimiento minucioso de corrientes, animales y navegación.
Aquí existe una diferencia importante: Dampier era quien escribía, pero buena parte del conocimiento que anotaba pertenecía a quienes habían vivido durante generaciones en aquellas aguas.
LOS MISKITOS CONOCÍAN EL MAR QUE DAMPIER INTENTABA DESCRIBIR
Sus relatos contienen observaciones sobre técnicas de pesca, embarcaciones, alimentación y formas de desplazamiento.
Desde su mirada europea del siglo XVII también dejó descripciones físicas y culturales de distintas comunidades de la costa Caribe.
Esos textos deben leerse críticamente, porque fueron escritos desde las categorías y prejuicios de su época.
Pero siguen siendo documentos extraordinarios sobre un territorio que la administración española conocía de manera fragmentaria.
HASTA LA PITAHAYA TERMINÓ EN SU CUADERNO
Dampier anotaba detalles que para otros navegantes habrían sido irrelevantes.
Registró, por ejemplo, que después de consumir numerosas pitahayas la orina podía adquirir un tono rojizo.
Hoy sabemos que se trataba del pigmento de la fruta.
Pero el detalle revela su método:
observar, comparar y escribir.
Nada parecía demasiado pequeño para merecer una anotación.
TRES AÑOS SOLO EN JUAN FERNÁNDEZ
Otra de las historias extraordinarias vinculadas a sus viajes ocurrió lejos de Nicaragua.
En 1681, durante una partida pirata en la isla Juan Fernández, frente a Chile, un hombre miskito quedó accidentalmente abandonado cuando las embarcaciones tuvieron que retirarse precipitadamente.
Sobrevivió durante años.
Construyó refugio, cazó animales y utilizó sus conocimientos para adaptarse a una isla desierta hasta ser finalmente rescatado.
Dampier y otros navegantes registraron aquella historia.
Décadas después, relatos de supervivencia insular como este —junto con el mucho más conocido caso del escocés Alexander Selkirk— formarían parte del imaginario marítimo europeo en el que aparecería Robinson Crusoe, publicado por Daniel Defoe en 1719.
No podemos reducir el origen de la novela a una sola persona.
Pero resulta fascinante que, antes de Crusoe, existiera ya en las crónicas europeas la historia de un miskito que había sobrevivido durante años completamente solo en una isla del Pacífico.
DEL PIRATA AL AUTOR
Después de atravesar océanos y participar en expediciones corsarias, Dampier dio la vuelta al mundo.
En 1697 publicó en Londres A New Voyage Round the World.
El libro fue un éxito.
Sus observaciones sobre vientos, corrientes, animales, plantas, pueblos y rutas marítimas comenzaron a circular entre lectores europeos.
Por eso un biógrafo posterior llegó a compararlo con algo que habría parecido imposible durante su vida: sugirió que, con otra formación y en otra época, su capacidad de observación podía recordar a la que siglos después haría célebre a Charles Darwin durante el viaje del Beagle.
No significa que Dampier fuera “un Darwin del siglo XVII”.
Significa algo más interesante:
tenía una curiosidad naturalista extraordinaria atrapada dentro de la vida de un bucanero.
Y AHÍ ESTÁ LA CONTRADICCIÓN.
El mismo hombre podía observar cuidadosamente un manatí y participar después en el saqueo de una ciudad.
Podía anotar el color producido por una fruta y navegar con hombres que incendiaban León.
Podía interesarse por el conocimiento marítimo miskito mientras formaba parte del mundo corsario que explotaba aquellas costas.
La ciencia y la rapiña podían navegar en el mismo barco.
William Dampier fue producto de ese siglo.
Destruyó ciudades.
Describió mundos.
Fuentes
Jaime Incer Barquero, Piratas y aventureros en las costas de Nicaragua, Colección Cultural de Centro América.
William Dampier, A New Voyage Round the World.