El sueño de la locomotora
El viaje cotidiano de una locomotora se abre al humor, la ternura y el deseo de libertad.
De Corinto a Granada, siempre, siempre,hace el viaje forzoso la locomotora,jadeante y violenta a veces, otras,entre espirales de humo, soñadora.Al ver partir los barcos,libres sobre el mar libre hacia playas ignotas,ella entre los dos rieles cotidianos medita,y sueña irse entre un lento revuelo de gaviotas.Bajando cuestas, subiendo cuestas,contempla a su paso las vacas tranquilasque pacen o brincan con sus crías,y de ternura enrojecen más y más sus pupilas.“Qué descansadas vidaslas que pasan, quizás inadvertidas,paciendo y ramoneando en los potreros,con sus lindos ternerosesas vacas paridas...”.Sin conocer a Horacio ni a Fray Luis de Leóncanta la locomotora envuelta en su gran humazón.Y descansando ya en la Escuela de Artesle vienen sin querer ternezas infinitas,y se sueña brincando en los potreroscon sus lindas locomotoritas.
Fuentes
El siglo de la poesía en Nicaragua, Tomo I, pp. 403–404
Pintura: Luna en el monte sacro, 2000 Técnica: óleo sobre tela Autor de la pintura: Arnoldo Guillén