La música del barrio
El organillo, la bohemia y el desarraigo en un poema de Solón Argüello.
Yo amo la música, yo amola música del pobreorganillo del barrio;la voz de esas almas quejumbrosasque imploran con lúgubres halagosun pan para el artista,un vino, o un harapo.
Yo amo la música, yo amola música del pobrebohemio que cruza cabizbajolas calles de la aldea,trayendo bajo el brazosu caja doliente y melodiosaque aporta desde un país lejano,mendigo y ambulante,ya de plañir cansado.
Al pie de balcones entreabiertosy viendo hacia arriba, no hace casode la nieve que caesobre sus hombros flacos,en tanto que mueve su manubriocaritriste e impávido.
Yo amo la música, yo amoesos ritmos enfermos,sin arte, sin luz, toscos y lánguidos,como inmensos gemidosque se alargan elásticos.
Yo amo esos versos de palurdoque huelen a poblachoy traen al alma viejas cosasempolvadas de antaño;el son de un violín que se lamenta,heridos tal vez de fiero dardo,o el de un acordeón cuando sollozadebajo de algún árbolque es el techo amorosode los seres gitanos,y el lloro que plañe una guitarraallá en la callejuelaoscura de algún barrio.
Al ir por la senda del vía-crucisen que voy con mi fardode penas, que abruman y ennegrecenmi dolorido ánimoa veces, absorto en mi camino,he detenido el pasooyendo esas notas gemebundasque son como el grito hondo y amargode todas las miseriasy de todos los llantosque van por la tierra, peregrinossin pan y sin descanso.
Y ebrio de horrísona tristeza,me he marchado llorando,volviendo a mi alma viejas cosasempolvadas de antaño.
Yo soy también, ¡ay! otro bohemiosin patria, desterrado,que va por las aldeasofreciendo sus cánticosy amando la música del pobreorganillo del barrioque es el eco aflictivode un armonioso hermano.
Fuentes
Poetas modernistas de Nicaragua, pp. 179–182.
Pintura: Bayardo Gámez Montenegro.