Quimera

Jasmir Castro

Poema

Una reflexión poética sobre el deseo y la imaginación.

¡Qué dócil criatura, el varón ante la liturgia del espejismo!Ni la ceniza de los siglos corrige su delirio.Los sabios inclinan la frente, los poetas consagran la tinta,cada corazón levanta un santuario para una deidad sin rostro.Después, la noche reclama tributo,y el verso recibe aquello que la realidad jamás concede.

La juventud celebra un banquete con copas de humo.Confunde el vértigo con eternidad,la fiebre con destino,el deseo con sacramento. El tiempo afila su sentencia,cada aliento reduce el reino de la carne,y la muerte memoriza, con paciencia invencible, el nombre de todos.

Entonces comprendo el antiguo equívoco:el amor no habita la tierra; es la imaginación del sediento.El mundo comercia apariencias; el alma mendiga absolutos.Por eso escribo. No para convocar un milagro,sino para otorgar sepultura a la quimeraantes de que el olvido pronuncie mi última sílaba.

Créditos

Pintura: Vasily Kandinsky.

Redacción de la presentación, recopilación y diseño: Lenin Espinoza