Viento y árbol
La poesía puede comenzar en algo aparentemente sencillo: el sonido del viento, un árbol contemplado a la distancia, la llegada de la noche o una taza de café ofrecida por una madre.
Susurra el viento en la ventana,es agradable en la mañana.Susurra el viento en el porche,es refrescante por la noche.
Por la tarde,me siento cobardepor la inminentecaída del Sol,Se me turba la mente,mí corazón se agita...En las ramas de los árboles el viento grita.
A lo lejos en la colina,percibe mi retinaun gigantescoárbol.
Con aspecto dantescose mece con violenciabajo la influencia de las ráfagas de viento.Yo en mi pecho sientotemor,y escuchó con auténtico estuporlos rugidosdel aire potenteal chocar inclementecon el enorme ramaje,con el frondoso follaje,de aquel tronco titánico.
Yo imagino con pánicosu posible caída.El estruendo que haría no lo he oído en mi vida...Tampoco deseo escucharlo,entonces dejo de mirarlo.
Entro a la casa,mí mamá me da una tazade café.Tomo un sorbo, está tibio,experimento un alivio...Me vuelve la paz, me vuelve el valor,gracias al amorde un gesto sencillo....¡Me maravillo!
Créditos
Pintura: Robert Delaunay.