Empezar por el final

Revista Cultural La Vasija

Ensayo

La lección 11 de El oficio con la palabra explora la propuesta de Edgar Allan Poe: comenzar la composición por su desenlace.

En esta lectura

«Todo plan o argumento merecedor de ese nombre debe ser desarrollado hasta su desenlace antes de comenzar a escribir en detalle».

— Edgar Allan Poe, Filosofía de la composición.

¿y si el secreto para comenzar un Poema estuviera en conocer su final?

En esta undécima entrega de El oficio con la palabra iniciamos un nuevo bloque dedicado al método de composición poética.

Después de explorar la inspiración, la creación y la paciencia del oficio, llegamos a una pregunta fundamental: ¿cómo podemos construir conscientemente un poema para que cada elemento contribuya a producir un efecto determinado?

Edgar Allan Poe ofrece una respuesta sorprendente: comenzar por el desenlace.

Escribir de atrás hacia adelante

En su ensayo Filosofía de la composición, Poe recuerda una anécdota sobre el novelista William Godwin, autor de Caleb Williams.

Según Poe, Godwin trabajó retrospectivamente: primero situó a su protagonista en una serie de dificultades y después buscó cómo explicar los acontecimientos que lo habían conducido hasta ellas.

Esta manera de construir una obra permite comprender algo esencial: cuando conocemos el punto al que queremos llegar, podemos organizar las causas, los acontecimientos y el tono para preparar ese resultado.

Primero el efecto, después los medios

Poe explica que prefiere comenzar mediante el análisis del efecto que desea producir.

Es decir, antes de desarrollar una composición, se pregunta qué impresión quiere provocar en el lector.

A partir de esa decisión comienza a seleccionar los recursos necesarios.

INTENCIÓN: ¿Qué efecto deseo producir?

CONSTRUCCIÓN: ¿Qué momento debe concentrar la mayor intensidad?

CAUSALIDAD: ¿Cómo preparo las imágenes, los incidentes y las relaciones que conducirán hasta ese momento?

TONO Y RITMO: ¿Cómo contribuye cada decisión formal a la intención del poema?

La composición deja de entenderse únicamente como una sucesión espontánea de versos y comienza a concebirse como una estructura de decisiones relacionadas.

El ejemplo de El cuervo

Poe lleva este procedimiento a su explicación sobre la creación de El cuervo.

Según su propio relato, una vez identificado el punto culminante de la obra, escribió primero la estrofa que concentraría su mayor intensidad.

Después organizó las estrofas anteriores para preparar ese momento.

Lo más interesante es que el orden de creación no coincidió necesariamente con el orden en que el lector encontraría los versos.

El Poema puede construirse desde su punto de llegada.

Esto no significa que todos los poemas necesiten un desenlace sorprendente ni que el último verso deba contener siempre su mayor fuerza.

La enseñanza consiste en reconocer un momento decisivo y explorar cómo el resto de la composición puede prepararlo.

El método no es una receta universal

Poe defiende una concepción particularmente consciente de la escritura.

Sin embargo, no todos los poemas nacen mediante planificación retrospectiva.

Algunos comienzan con una imagen, otros con un ritmo, una intuición o una frase inesperada.

Lo valioso es incorporar nuevas herramientas a nuestro oficio, no convertirlas en obligaciones.

Ejercicio 11 · escribe desde el desenlace

Esta semana cambia tu manera habitual de comenzar un poema.

Define el efecto.

¿Qué impresión deseas dejar en el lector?

Escribe el momento decisivo.

Construye primero el verso o la estrofa que concentrará la mayor intensidad.

Prepara el camino.

Escribe los versos anteriores y decide qué imágenes, pausas y cambios de tono deben conducir hasta ese momento.

Después, lee el poema completo y pregúntate:

¿Cada parte contribuye al efecto que buscaba?

¿Existe algún verso que debilite la intención?

¿El momento culminante está suficientemente preparado?

Recuerda: no necesitas empezar siempre por el primer verso.

El final no siempre se descubre. a veces se construye primero.

La gran enseñanza de Poe es que la inspiración y la construcción consciente no tienen por qué excluirse.

El poeta también puede imaginar hacia dónde quiere conducir su obra y trabajar para que las palabras, las imágenes y el ritmo hagan posible ese encuentro.

Fuentes

Edgar Allan Poe, Filosofía de la composición, en Introducción a las teorías poéticas del siglo XX, recopilación de Iván Uriarte.

Revista Cultural La Vasija.

Redacción, recopilación y diseño: Lenin Espinoza