Máquinas de rimar
Métrica, rima y poesía: una reflexión sobre la diferencia entre el mecanismo y la creación.
En esta lectura
- El mecanismo puede funcionar sin que aparezca la poesía.
- ¿y la poesía?
- La forma no es el problema
- La forma, por sí sola, no garantiza el poema.
- Mecanismo
- Organismo
- ¿qué ocurre con la rima?
- Antes de aceptar una rima, pregunta:
- Sentido
- Sonido
- Necesidad
- Ejercicio 05 · quita el eco
- No se trata de abandonar la rima.
- Primero la palabra exacta.
- Después, que la música encuentre su lugar.
«Hay máquinas de rimar, pero no de poetizar».
— Octavio Paz, “Poesía y poema”
¿Puede un texto tener métrica, rima y estrofas perfectamente construidas y, aun así, no alcanzar la condición de poema?
Octavio Paz responde que sí.
Y con esta quinta entrega de EL OFICIO CON LA PALABRA llegamos a una distinción fundamental para quien escribe poesía:
El mecanismo puede funcionar sin que aparezca la poesía.
Paz recuerda una observación que se remonta a Aristóteles: entre Homero y Empédocles podía existir una coincidencia métrica sin que por ello ambos pertenecieran, en el mismo sentido, al territorio de la poesía.
La enseñanza sigue siendo vigente.
Podemos construir:
✓ una rima impecable;
✓ una métrica regular;
✓ una estrofa reconocible;
✓ un esquema perfectamente ejecutado;
y todavía debemos hacernos la pregunta decisiva:
¿y la poesía?
La forma no es el problema
Esta lección no es un ataque contra la rima, el soneto, la décima ni ninguna estructura tradicional.
La advertencia es otra:
La forma, por sí sola, no garantiza el poema.
Paz lo expresa con precisión cuando afirma que un soneto es inicialmente una forma literaria y que sólo cuando ese mecanismo de estrofas, metros y rimas ha sido tocado por la poesía podemos hablar de algo distinto.
Por eso conviene distinguir:
Mecanismo
Repite y organiza procedimientos.
Organismo
Hace que cada elemento afecte verdaderamente al conjunto.
En la entrega anterior hablábamos del poema como «organismo verbal». Ahora vemos su reverso: una estructura verbal perfectamente armada puede quedarse únicamente en mecanismo.
¿qué ocurre con la rima?
La rima puede enriquecer la música de un poema.
Pero también puede convertirse en una comodidad peligrosa.
Cuando una palabra aparece únicamente porque necesitábamos encontrar otra que rimara con “mar”, “amor” o “cielo”, debemos preguntarnos:
¿es realmente la palabra exacta?
T. S. Eliot ofrece una prueba especialmente útil al reflexionar sobre el verso libre: cuando desaparece el «eco confortante» de la rima, se hace mucho más evidente el acierto o el fracaso en la elección de las palabras.
Dicho de otra manera:
quita provisionalmente la rima y observa qué queda.
Si la palabra solamente se sostenía gracias al efecto sonoro, quizá el problema estaba oculto por el mecanismo.
Antes de aceptar una rima, pregunta:
Sentido
¿Es ésta realmente la palabra que el poema necesita?
Sonido
¿La rima intensifica la música o solamente cumple el esquema?
Necesidad
¿La frase habría tomado esa dirección si no necesitaras rimar?
Ejercicio 05 · quita el eco
Elige un poema tuyo que utilice rima.
Haz una copia y, por un momento, deja de sentirte obligado a conservarla.
Revisa cada final de verso.
Pregúntate:
¿Elegí esta palabra por precisión o por conveniencia?
¿Existe otra palabra más exacta?
Si cambio la rima, ¿el poema gana significado?
¿Puedo recuperar después la música sin sacrificar el sentido?
Y recuerda:
No se trata de abandonar la rima.
Se trata de impedir que la rima decida por el poema.
Primero la palabra exacta.
Después, que la música encuentre su lugar.
Fuentes
Octavio Paz, «Poesía y poema».