Trabajo y lentitud

Revista Cultural La Vasija

Ensayo

El trabajo de escritura que continúa cuando el entusiasmo inicial ha pasado.

En esta lectura

«El resto tendrá que producirlo “conforme al arte”, racionalmente, ensimismado, como fruto del trabajo y de la lentitud».

— José Antonio Portuondo, sobre la concepción poética de Percy Bysshe Shelley.

¿qué hacemos cuando la inspiración nos abandona a mitad de un poema?

Muchos escritores conocen esa experiencia: una imagen aparece inesperadamente, unos versos parecen escribirse solos y, de pronto, el impulso desaparece.

El poema queda inconcluso.

¿Debemos esperar a que regrese la inspiración?

En esta décima entrega de El oficio con la palabra descubriremos una de las enseñanzas más importantes de la teoría poética: la inspiración puede ofrecernos un comienzo, pero el trabajo consciente permite desarrollar lo que todavía falta.

Shelley: entre platón y aristóteles

En su ensayo Esencia de la poesía, José Antonio Portuondo examina cómo Percy Bysshe Shelley intenta conciliar dos grandes concepciones de la creación literaria.

Platón · la inspiración

El poeta recibe un impulso que no domina completamente. La creación aparece vinculada al entusiasmo, al arrebato y a aquello que excede la voluntad consciente.

Aristóteles · el arte

La creación también implica elaboración, procedimientos y decisiones conscientes sobre la obra.

Shelley · la conciliación

Shelley reconoce el carácter involuntario de la inspiración, pero advierte que ésta no produce necesariamente el poema entero.

Según la lectura de Portuondo, la inspiración es responsable de algunos de los fragmentos más bellos de una obra.

¿Y qué ocurre con el resto?

Debe construirse mediante el estudio, el trabajo y la lentitud.

La inspiración no entrega siempre una obra completa

Ésta es una enseñanza especialmente valiosa para quienes escriben.

Un verso extraordinario no garantiza un poema logrado.

Una imagen poderosa puede necesitar una estructura que la sostenga.

Una emoción intensa puede ofrecer el impulso inicial, pero todavía debemos encontrar el ritmo, las relaciones y la continuidad que necesita el texto.

El poeta no tiene que esperar pasivamente a que cada palabra llegue por inspiración.

También puede trabajar con aquello que ya ha descubierto.

Unir los fragmentos

Portuondo recoge una expresión particularmente reveladora de Shelley: «la unión artificial de los intervalos de las sugestiones».

Aquí, artificial no significa falso.

Se refiere a la elaboración consciente que permite conectar los momentos de inspiración.

El poeta puede recibir fragmentos separados y después estudiar cómo relacionarlos, desarrollarlos y convertirlos en una obra coherente.

Ese trabajo requiere paciencia.

Requiere tomar decisiones.

Y, muchas veces, exige renunciar a la primera solución para encontrar una mejor.

La lentitud también forma parte de la creación

Vivimos rodeados de la idea de que el talento debe manifestarse mediante resultados inmediatos.

Pero el trabajo poético puede necesitar tiempo.

Tiempo para releer.

Tiempo para reconocer lo que falta.

Tiempo para escuchar el ritmo.

Tiempo para descubrir relaciones entre imágenes.

Tiempo para encontrar una estructura que permita al poema sostenerse.

La lentitud no es necesariamente falta de inspiración.

Puede ser una forma de ejercer el oficio.

Ejercicio 10 · recupera un poema inconcluso

Esta semana busca un poema que comenzaste con entusiasmo y dejaste a medias.

No esperes a sentir exactamente la misma inspiración.

Trabaja con lo que ya tienes.

IDENTIFICA: Encuentra el verso, la imagen o el fragmento que dio origen al poema.

CONSTRUYE: Pregúntate qué necesita el texto para desarrollar ese hallazgo y establecer continuidad.

RELEE: Examina lo añadido. ¿Mantiene coherencia de sentido, imágenes y ritmo con el fragmento inicial?

No necesitas terminarlo en una sola sesión.

Dedícale el tiempo que su construcción requiera.

La inspiración no tiene que entregarte el poema entero.

También puedes construirlo mediante el estudio, el trabajo y la lentitud.

Ésta es la enseñanza que Shelley incorpora al diálogo entre inspiración y arte: reconocer el impulso creador sin negar la importancia de la elaboración.

Porque el oficio poético no consiste solamente en esperar las palabras.

También consiste en aprender a trabajar con ellas cuando el entusiasmo inicial ha desaparecido.

Fuentes

José Antonio Portuondo, Esencia de la poesía, en Introducción a las teorías poéticas del siglo XX, recopilación de Iván Uriarte.

Redacción, recopilación y diseño: Lenin Espinoza