32 generales para un país pequeño
La ironía de Enrique Guzmán ante los grados militares de la Nicaragua de 1876.
La inflación de grados militares en 1876
En junio de 1876, un grupo de revolucionarios nicaragüenses exiliados en Honduras decidió hacer una cuenta de memoria: ¿cuántos generales había en Nicaragua?
El resultado fue sorprendente:
32 generales.
Y la cifra ni siquiera incluía a los nuevos generales que el propio Máximo Jerez estaba nombrando entre los emigrados que preparaban una expedición contra el gobierno de Pedro Joaquín Chamorro.
Enrique Guzmán dejó anotado el episodio en su Diario Íntimo. La escena ocurrió mientras los revolucionarios organizaban el escalafón de un ejército que todavía estaba lejos de consolidarse como tal.
La desproporción les pareció tan evidente que hicieron un cálculo comparativo con Francia.
La conclusión fue demoledora:
si el ejército francés hubiera tenido tantos generales en proporción como Nicaragua, habría necesitado unos 5,000.
La comparación tenía una fuerte carga de ironía. Francia poseía uno de los grandes ejércitos europeos; Nicaragua, en cambio, era una pequeña república centroamericana marcada por guerras civiles, levantamientos y continuas disputas entre caudillos.
Pero el detalle más revelador es que Guzmán no escribía desde fuera del fenómeno.
Él mismo acababa de convertirse en uno de aquellos nuevos generales.
En su diario anotó:
“Los Generales hechos aquí son Pío Castellón, Toribio Jerez, Ricardo Iglesias y Enrique Guzmán.”
Es decir, el propio cronista que se burlaba de la inflación de grados había terminado incluido en ella.
La escena retrata con extraordinaria precisión una característica de la política centroamericana del siglo XIX: los títulos militares podían convertirse en instrumentos de prestigio, autoridad y reconocimiento político, incluso cuando detrás del grado no existía necesariamente una gran estructura militar.
Más que una simple acumulación de uniformes y charreteras, aquellos 32 generales hablan de una época de caudillos, revoluciones y jerarquías fabricadas con enorme facilidad.
En pocas palabras:
Cuando el rango valía más que el ejército.
Fuentes
Enrique Guzmán, Diario Íntimo, p. 72