Curar el mal de ojo con sudor y buchadas de guaro

Revista Cultural La Vasija

Microhistoria

Una lectura histórica de las creencias sobre el «calor de ojos» recogidas por Ernesto Miranda en el folklore médico nicaragüense.

El extraño remedio del «calor de ojos» en la Nicaragua rural

En la Nicaragua rural de otros tiempos existía una creencia muy particular: cuando un niño enfermaba por el supuesto mal de ojo, la persona que le había causado el daño con su mirada debía participar en su curación.

El doctor Ernesto Miranda documentó esta práctica en su Folklore Médico Nicaragüense, publicado en 1960.

Según la tradición recogida por el médico, quien había provocado el llamado «calor de ojos» debía agitarse intensamente bajo el sol hasta empapar su camisa de sudor.

Después, aquella prenda se utilizaba para arropar al niño enfermo. El procedimiento también podía incluir «buchadas de guaro», es decir, aguardiente expulsado desde la boca.

Si no se encontraba a la persona considerada responsable del mal, otra podía realizar el ritual.

¿Qué significado tenía esta práctica?

Dentro de la lógica de la medicina popular, la enfermedad no siempre se atribuía a causas físicas. Una mirada intensa, la admiración excesiva o la supuesta influencia de ciertas personas podían considerarse responsables de los padecimientos infantiles.

Por eso, quien había transmitido el mal debía contribuir a deshacerlo.

Miranda también registró otros remedios tradicionales, como baños preparados con aceites y aguardiente, utilizados por quienes confiaban en estas creencias.

Sin embargo, el médico abordó críticamente estas costumbres, pues muchos síntomas atribuidos al mal de ojo podían corresponder a enfermedades infantiles verdaderas y potencialmente graves.

Es importante aclarar que estas prácticas no tienen eficacia médica demostrada. Aplicar sudor o aguardiente a un niño no constituye un tratamiento seguro y puede retrasar la atención de una enfermedad que requiere valoración profesional.

Más allá de su falta de fundamento médico, el testimonio conserva una dimensión fascinante del pensamiento popular nicaragüense: la convicción de que una persona podía enfermar mediante la mirada y que ese mismo vínculo podía intervenir en su recuperación.

La mirada que causaba el mal debía también deshacerlo.

Fuentes

Dr. Ernesto Miranda, Folklore Médico Nicaragüense, Revista Conservadora, vol. 1, n.o 1, agosto de 1960, p. 94; PDF p. 23.

Revista Cultural La Vasija.

Redacción, recopilación y diseño: Lenin Espinoza