La chaquira: los collares de concha que «parecen corales»
La elaboración de adornos de concha en el testimonio de Gonzalo Fernández de Oviedo.
Mucho antes de que las cuentas de vidrio se popularizaran en América, los pueblos originarios elaboraban hermosos adornos utilizando materiales que les proporcionaba la naturaleza.
En el siglo XVI, el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo describió una singular tradición artesanal en las islas del golfo de Nicoya: la elaboración de cuentas a partir de conchas marinas.
Aquellas pequeñas piezas, conocidas como chaquira, se utilizaban para fabricar sartales, collares y adornos que el cronista llamó «puñetes».
Lo que más llamó su atención fue la extraordinaria variedad de colores:
Rojo: de una tonalidad tan hermosa que, según Oviedo, las cuentas «parecen corales».
Morado: obtenido también de las conchas marinas.
Blanco: cuentas claras que conservaban la belleza natural del material.
El cronista cuenta que aquellas piezas se elaboraban con conchas de grandes moluscos llamados «pies de burro», algunos de dimensiones sorprendentes.
Este testimonio revela la habilidad artesanal de las comunidades indígenas de la región de Nicoya y su capacidad para transformar los recursos marinos en objetos de gran belleza.
La palabra chaquira continúa utilizándose en Nicaragua para designar pequeñas cuentas ornamentales, aunque actualmente pueden fabricarse con vidrio y otros materiales.
Cinco siglos después, este antiguo nombre nos recuerda una tradición en la que el mar proporcionaba no solamente alimento, sino también belleza.
Del mar nacían los adornos de un pueblo.
Fuentes
Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, documentos coloniales publicados en la Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, tomo VI, n.º 1, abril de 1944, p. 3