No pasa ningún vuelo
Hay silencios que no pertenecen al mundo exterior, sino a las profundidades del espíritu.
Como impaciente carne de mujer, la cuartilla;el lápiz, suspendido, como interrogación;y en la siniestra mano la pálida mejilla...No pasa ningún vuelo de águila o alción.
¡Oh! Mi Nemrod insomne que por doquier escrutacon rifle arcaico y noble de lívido cañón;mas bajo el cielo autócrata sobre la tierra hirsutano pasa ningún vuelo de águila o alción.
El bosque duerme y gruñe. La siesta dice cosasque —antiguos estribillos— simulan oración;y en tanto que en la ciénaga son mil las mariposas...no pasa ningún vuelo de águila o alción.
Fuentes
El siglo de la poesía en Nicaragua, Tomo I, p. 162. Colección Cultural de Centro América. Biblioteca Enrique Bolaños.
Pintura: Luis Urbina.