XLI (Meditación)

Alonso Moraga

Poema

La noche, la luna y la memoria en una meditación de Alonso Moraga.

Meditaba, absorto de penumbra,los misterios del mundobajo la blanca luz que alumbralos cristales viejos,y llegaban a mi ventanacantos venidos de lejos,y el tañido de música lejanaresonaba como sueño profundo.

Viajaba el suspirar del vientocomo suave melodía,y, a lo lejos, el sentir nerviosodel divino cantoparecía el gemido silenciosode un anacrónico espantoabstraído en el pensamientode la antigua ciudad vacía.

Brillaba la luna fuertesobre las calles solitariascomo indomable río que viertesus aguas ansiosas;iluminaba la ciudad entera,los jazmines y las rosas,y el eterno jardín que esperael florecer de las trinitarias.

Al cabo me alejé de la ventanacon profunda melancolía,mi corazón lleno de olvidola soledad estremecía;un momento divagué, perdido...—¡ya no sigo siendo el mismo!—y se oía la música lejana,lejana desde el fondo de mi abismo.

Créditos

Pintura: Vasily Kandinsky.

Redacción de la presentación, recopilación y diseño: Lenin Espinoza